martes, 26 de abril de 2011

... Un niño tímido vestido de soldado, siempre perderá la batalla.



Es abril, la lluvia cae a horas dispares, una neblina densa arropa las madrugadas. Hace poco hablé con el viejo Pablo y con el señor Sabines. Ahora escribo para ti o por ti. Qué mas da, ellos igual sabían que lo haría. Escribo como quien lanza ese grito al saber que su equipo acaba de anotar un gol. Escribo como quien ha guardado tanto un beso que todo el cuerpo no es suficiente para protegerlo. Escribir en fin, porque así puedo estar con mis palabras más cerca de ti.

Aquí quiero contar una batalla, un largo viaje peligroso y dulce... y me digo: acaso el amor no es una batalla, un viaje peligroso y dulce. Y al hablar del amor se hace necesario este verso del maestro Jorge Luis el más argentino de los argentinos, su verso dice:

             Es el amor tendré que ocultarme o que huir.

Y vos sabes que una noche cualquiera el amor ataca por la espalda, a mansalva, y claro ya nada será igual…

Por ejemplo, salir con los amigos que arden en mis manos, ir al mismo bar cuando más alta esta la noche, tomar uno o dos tragos de ron con hielo para calentar la sangre y saber que no es lo mismo si vos no vienes con nosotros
Claro, ahí está la perversidad del amor, sin tu voz, sin tus ojos, sin tu liviana y cálida risa… las conversaciones en Juan Sebastián Bar ya no serán lo mismo.

Pero qué va, no sé vos... yo estoy convencido que vale la pena.  Hay que hacer del amor lo mejor que tengas, recuérdalo siempre a uno lo salva -al final- el amor y la poesía.

lunes, 4 de abril de 2011

La ruta de las uvas


Salí de Roldanillo, en el Norte del Valle, entrado el medio día cuando el sol  está en su punto más alto. Me dirigía al municipio de Toro, también el Norte, para recoger a Julieta Jurado, Ingeniera agrónoma egresada de la Universidad de Caldas que trabaja para el Comité de cafeteros del Valle y quien sería mi contacto para visitar los viñedos en Toro y en La Unión.

A las afueras del municipio del primer municipio, tras cruzar una verja oxidada y atravesar un camino estrecho y bellamente adornado por plantas y flores, llegamos a las bodegas de la hacienda El Porvenir donde cerca de cuarenta mujeres, entre los dieciocho y los cincuenta años, empacan uvas verdes y rojas en pequeñas bandejas. A simple vista esta es una empresa que beneficia madres cabeza de hogar. 

Me llama la atención una gigantesca valla en la pared izquierda del galpón que reza: Recuerda siempre que es mejor levantarse a trabajar que salir a buscar trabajo. Si lo tienes CUIDALO. Qué forma extrañar de obtener eficiencia tiene algunos empresarios, pienso. 

martes, 15 de marzo de 2011

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA


Poetas en el Equinoccio

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA


Risaralda

Pereira y Dosquebradas, 
Marzo 21 y 22 de 2011


Poetas invitados

Hernando Guerra Tovar, Julio César Arciniégas Moscoso, Juan Carlos Acevedo Ramos, Conrado Alzate Valencia, Ángela Penagos Londoño, Julián Chica Cardona, Omar García Ramírez, Flóbert Zapata, Giovanny Gómez, Alfonso Marín, J.J. Guzmán, María Elena Giraldo, Yorlady Ruíz, entre otros.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Final del viaje, sin Lew Archer


Exterior noche.  Bar restaurante Gaira- café. Cumbia-house. Bogotá

No soy un hombre que visite con frecuencia las discotecas. Me siento torpe en una pista de baile, aunque las mujeres con que he salido me dicen que no lo hago mal en la pista. Pero mi inconformidad no me deja moverme como quisiera. Debe ser por eso que odio el reguetón y que la música lenta de un merengue me deja fuera de lugar. Acaso tolero la salsa y envidio a quien baila bien un tango. 

Nunca podré levantarme una novia o una amante en un sitio como esos, uno donde la gente parrandera es capaz de bailar sobre las mesas, gritar hasta quedar sin voz, pasar del güisqui al ron y luego al aguardiente con tanta facilidad, perder el temor al ridículo y dedicar canciones de Masmelo Ruiz y de Son de Cali -que no pueden ser más obvios con ese nombre-… pues tan originales los cantantes. 

Yo me siento en el lugar equivocado en sitios así, y pongo cara de puño por mi incapacidad para bailar, para volverme popular diría mi madre. Total termino haciendo aburrir a mis compañeros de mesa. 

jueves, 3 de marzo de 2011

Un viaje con Archer II

Exterior noche. C.C Avenida Chile. Bogotá.

El viaje me dejó muerto, recuerdan la resaca?. Descanse el fin de semana. Pronto pasé del sábado al domingo y llegó el lunes, no tuve muchas oportunidades de salir ese fin de semana en Bogotá, me la pasé encerrado, de verdad, en el apartamento de mi amiga Gloria escribiendo el proyecto para Palestina que debía estar sobre el escritorio del alcalde el martes a las ocho de la mañana. 

Para salir de mi embrollo y mi dolor de cabeza por la planeación y escritura del proyecto, quienes hacen proyectos para el estado saben de que hablo, y ver un poco el mundo exterior, me fui para cine al centro comercial Avenida Chile. Fui a ver The Social Network, la película sobre Mark Suckemberg, el creador de Facebook y uno de mis nuevos antihéroes, a mi parecer su director David Fincher hizo bien la tarea y nos mostró una apasionante vida sobre la gente de hoy, de las comunidades de hoy, una peli sobre un personaje extraño y genial. 

Y hablo de la peli porque es precisamente en el cine donde escuché por primera vez el nombre de Archer, si es un personaje que interpreta Leo Dicaprio en la película Diamantes de Sangre el intrépido Danny Archer, bueno y a todas estas les diré que no supe del paradero del señor Archer -el enigmático compañero de viaje- y de Adrián en estos días de encierro. Pero inevitablemente ese nombre me venía una y otra vez a la cabeza.

sábado, 26 de febrero de 2011

Un viaje con Archer


Interior noche. Apartamento de Juano.  Manizales.

La tarde del viernes se me iba esperando un amigo de Palestina, municipio cafetero de Caldas, con el cual trabajo en un proyecto literario.

Ese hombre es Sicio, así lo conocen todos, un personaje fuera de serie: poeta, declamador -aunque no lo crean aún existen estas criaturas que creía extintas-, ingeniero de sonido, director de la Casa de la Cultura de su municipio, bailarín, melómano, mujeriego, karateka, actor de teatro, músico, parrandero y buen ser humano. Luis Fernando Ramírez el inconfundible Sicio, llegó un poco tarde este viernes de enero que precede un nuevo viaje. 

A decir verdad, Luis llegó muy tarde. Eran ya las siete de la noche cuando arribó a mi apartamento y eso que me aseguró que llegaría a las cuatro. Debo ser justo y escribir que esta noche de viernes se nos fue en trabajo, en la elaboración verbal y en la escritura del borrador de un proyecto que debíamos trazar para la semana siguiente. Un viernes en la noche encerrado en mi apartamento y no precisamente con la bella mujer que me roba el sueño, sino con un amigo. Un viernes en la noche que se me iba en trabajo. Que lata de viernes, pensarán.

Luego de explicar su retraso, trabajamos hasta las 9 de la noche y nos detuvimos para cenar. Como todo hombre que vive solo recurrí a mis nuevos mejores amigos: el atún y la pasta. Preparé la comida. Siempre la fácil: pasta, salsa, ensalada Zenú de lata, pan, un poco de vino. La noche cambió.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Primer tributo a Cerati

Es posible que SoHo me demande por fusilar sin permiso está página escrita por el novelista Antonio García, el de Recursos Humanos y Su casa es mi casa, en ella, Antonio, hace el primer tributo por Cerati. La fusilo porque está llena de humor negro, de salidas inteligentes y sobre todo porque es justa. Me hubiera gustado haberla escrito para empezar a pagar mis deudas con el músico argentino. Los dejo entonces con:


LA PUJA POR CERATI

Por. Antonio García Angel

El 15 de mayo de 2010, luego de la presentación de Fuerza Natural en Caracas, Cerati fue víctima de un accidente cerebrovascular del que aún no se recupera. Desde entonces, y durante todo este tiempo, la evolución de su cuadro clínico es una de mis angustias cotidianas. Las canciones de Soda Stereo y Cerati conforman buena parte de mi banda sonora vital. Como yo, millones de personas crecieron y crecen al compás de la guitarra, las letras y la voz de este músico inmenso que irrumpió en los ochenta con su corte tipo The Cure y sus melodías vanguardistas, y se quedó con nosotros durante los restantes 15 discos de Soda y 11 discos más que realizó solo y en compañía de otros. El pronóstico de su salud, aunque esperanzador, sigue siendo complicado.

Existe una página de Facebook, creada en el momento más crítico del músico argentino, llamada "Dios, déjanos a Cerati y te mandamos a Arjona", la cual para el momento en que escribo frisa los 100.000 miembros. Es una iniciativa loable, pero carece de toda lógica: Dios no es tan pendejo, no se va a dejar meter semejante gol. Es como cambiar una mansión a orillas de la Costa Azul por una cagada de perro en la playa.

miércoles, 2 de febrero de 2011

2011, un año de Cambios

Tal vez el título de esta breve página les recuerde a personajes siniestros del mundillo de escritores de supermercado como Walter Mercado o al profesor Al-Kivar, en fin, lo que quiero al evocarlos hoy, que me vuelvo a sentar frente a mi portátil con ideas de escritura, es decirles que empezaré febrero haciendo la lista de cosas que cambiaré para el 2011.

Si, ya sé que ustedes, mis lectores, hicieron sus listas en diciembre del 2010, pero en mi caso andaba de parranda y de vacaciones y no tenía intención de pensar o reflexionar sobre el año en curso en tiempos de fin de año donde como mucho y escribo poco. Ahora, aunque tarde, me lo propongo. Vamos en directo y digamos que:

1-    Lo primero que hare este año es NO VOLVER A PRESTAR mi colección de revistas SOHO. La tenía completa y ahora me faltan muchos números que presté y que jamás regresaron a mi biblioteca.

2-   Como segundo debo jurarme que NUNCA MÁS me dejaré convencer de una entidad pública para que realice un trabajo sin antes hacerles firmar un contrato. Ya son varios milloncitos de pesos los que se me escaparon por creer en ese tipo de invitaciones y en las muecas de mis contratantes.

3-      En tercer lugar JAMAS, JAMAS (pero de  verdad JAMÁS), volveré a asistir a reuniones inútiles donde sirven mucho café recalentado, poco agua de llave y no de botella y lo único que reafirmo -en esas largas jornadas culturales- es mi buena línea para el dibujo. En ellas lo que hago es dibujar tantos mamarrachos mientras el relator de marras lee y relee ideas que no conducen a nada que me digo: hombre Juano eres bueno para esto del dibujo, deberías volver a intentar.

jueves, 13 de enero de 2011

Autopsia de un parque

Hace 15 años dejé de ver a mi padre, es una historia que no voy a contar, pero vuelvo a recordarlo al verme en una fotografía con rostro de niño posando para los viejos fotógrafos de parque, el mismo donde mi tío Pablo enseñó a mi hermana Mónica a montar bicicleta en las despejadas noches de un diciembre en los lejanos años 80. Hace tanto me fui de ese barrio, de esa casa, de ese parque, de ese niño. Hace tantos años perdí a mi padre.

Recuerdo que la bicicleta era de ciclismo -como las de Lucho Herrera- nada que ver con las sofisticadas bicis rosadas con canastilla, campanita, espejos en forma de mariposas rosadas y calcomanías de Barbie que veo en la ciudad a final de año. La cicla de mi tío era una burra cachivoltaeda, de pedales de hierro, marco y llantas delgadísimas, alta, con carimañola de Pilas Varta y un sillín triangular capaz de hacerle perder -en un salto- la virtud (como decía madre) a mi pequeña hermana. 

En fin, una bici muy incómoda para una niña blanca, mona, flaca de apenas once años. Luego vinieron más clases, Pablo, el radiante cadete de la policía militar, el esbelto tío Pablo Emilio Ramos llegó en una monareta de marca Monark, con marco blanco y silleta larga, abollonada y color rosa, una bicicleta de niñas que consiguió alquilada para el ejercicio nocturno, aclaro las clases solo podía darlas después de las siete de la noche y duraban hasta las ocho hora que finalizaba el alquiler y que además era el tiempo en que el tío salía a su visita de novio raso.  


lunes, 20 de diciembre de 2010

Historias alrededor de un fogón

     
   Nos acostumbramos al fuego. Cada amanecer un pequeño estallido encendía la llama que calentaba el dormitorio durante el día. En las noches, debo decirlo, las brasas mantenían el ambiente tibio. Esa chispa inicial sobre el carbón emprendía toda una aventura.
Padre inició sus conocimientos con el abuelo, la historia anterior nunca la supe, pero Padre pudo dominar el fuego a su antojo desde siempre. Cerca de las cuatro de la mañana preparaba el fogón, disponía los tizones en forma circular, para cubrirlos -después- con un poco de esperma o de aceite, luego encendía una mecha que poco a poco daba fuerza al carbón que enrojecía hasta arden.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Crónica de un viaje a Holanda


Primera postal
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas
Juan de Dios Pesa

La primera vez en mi vida que escuché el nombre de Holanda fue en 1982, entonces se disputaba el Mundial de Fútbol en España, con una mascota redonda: Naranjito y con el debut de Diego Armando Maradona, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, aunque hoy por hoy Messi se le aproxima y el mundial del 82 no haya sido el mejor del Diego, y con los comentarios a un equipo sensación en el mundial anterior (Argentina 78) uno al que llamaban la Naranja Mecánica que no estaría en este mundial ibérico, ese equipo era Holanda..

Yo era un niño de nueve años, lleno de felicidad y subyugado a la fiebre del fútbol desde tan temprana edad. No miento si escribo que a los cinco años mi padre me sentó sin ningún esfuerzo frente a un viejo televisor Toshiba con imágenes en blanco y negro a ver resúmenes de los partidos de Argentina 78. Ese año, sin saberlo, me enamoré de ese equipo y ese fútbol que saldría campeón con Mario Kempes como goleador con 6 tantos y con Holanda como subcampeón.

Así que un nombre tan bello: Holanda, conocido entre nosotros por su tradicional uniforme naranja, sus hermosas mujeres, sus tulipanes, sus molinos, por sus libertades y las imágenes de sus bellas ciudades, contrastó con mi viaje a Holanda a mediados de octubre de este año. Esta es la historia.

martes, 23 de noviembre de 2010

Se escriben cartas de amor con buena letra



Y las escrituras creativas…
tercera parte

Llegamos entonces al tema que dio origen al título de esta ponencia, un título que escuché o escribí por ahí alguna vez: “Se escriben cartas de amor con buena letra”.

Hace veinte años, cuando decidí que mi vida giraría en torno a los libros, a su lectura y escritura, no podía imaginar que la literatura cobraría tanta importancia en el país y eso sin lugar a dudas se lo debemos a Gabo, es decir, a Gabriel García Márquez y su Premio Nobel en el 82. Él, de alguna manera, profesionalizó la literatura en Colombia; antes de él éramos tenidos por locos o vagos, por hombres sinfuturo o soñadores. Poco a poco, hombres visionarios han ido transformándola hasta el punto de profesionalizarla, y eso está bien. Hemos celebrado la creación de RENATA, ese programa sobre escritura del Ministerio de Cultura, nos regocijamos cuando en nuestras universidades aparecieron especializaciones y diplomados en literatura y por fin ese camino nos condujo a la apertura de una Maestría en Escrituras Creativas. 

martes, 9 de noviembre de 2010

Se escriben cartas de amor con buena letra


La crítica ¿para qué?
Segunda parte

Los grandes nombres de la crítica del país, como ocurre casi siempre, viven en Bogotá. Están Edgar O´Hara, Jorge Cadavid, Gabriel Arturo Castro, Marianne Pansford y Luis Fernando Afanador –por citar algunos-. Aquí también están Arcadia y el Boletín Bibliográfico, y recuerdo Pie de Página y Lecturas Dominicales. 

Pero se han preguntado por el sinnúmero de autores de las regiones que les hacen llegar sus libros buenos, regulares o malos, desde diferentes puntos de la geografía nacional y ellos no reseñan. Se han preguntado si en los municipios de Caldas, Risaralda o Quindío conocen su trabajo.

Estos críticos no hablan de ese tipo de literatura, llamémosla de provincia. Pero eso no importa en las regiones porque su trabajo es poco conocido al igual que sus nombres. En el afán de cambiar el centralismo del país, hasta en lo literario, muchos escritores regionales decidimos que como lectores podíamos sugerir algunos títulos para que los habitantes de nuestros pequeños departamentos pudieran acercarse a ellos. En Pereira está Juan Alberto Rivera, poeta y periodista; en Armenia, Libaniel Marulanda, cuentista y cronista; en Cartagena, Gustavo Tatis, poeta y periodista, o en Tuluá, Omar Ortiz, también poeta, por citar algunos. Sus reseñas son respetadas.

martes, 26 de octubre de 2010

Se esciben cartas de amor con buena letra

Los maestros desde la periferia

Primera Parte
Hace diez años escribo reseñas literarias para el dominical Papel Salmón del Diario la Patria de Manizales. Nunca he reseñado un libro de García Márquez, de Vargas Llosa o de Saramago, tampoco de Pamuk, Juan Gelman o José Emilio Pacheco, y ni siquiera por presión de las editoriales o por dinero he reseñado uno de Walter Rizo, Paulo Cohelo o Deepak Chopra, eso sería caer un poco bajo. 

Volviendo con los maestros, y dejando atrás a estos gurúes del supermercado, diré que las obras de tan importantes narradores y poetas no han ocupado los renglones de las páginas que escribo. No piensen que no los leo, lo hago, los estudio, trabajo con muchos de sus libros en mis talleres de poesía, cuento y crónica, desarmo sus novelas, sus tomos de poemas y biografías. 

Memorizo sin querer párrafos y poemas, mi biblioteca personal los tiene como habitantes, pero ellos tiene los periódicos, revistas y suplementos, la radio, la TV., la internet y el trabajo publicitario de sus editoriales para promocionar los ejemplares, además de sus premios. En fin, para hacer de su labor y sus nombres un mecanismo de ventas y popularidad.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Crónica de los ángeles custodios



Al final de la inquietud de estar en el mundo
tengo la certeza de estar en la mirada de mis amigos”
STANISLAS RODANSKI

1982… nueve años tendríamos, el mundo se ocupa de un fulano que había vivido no sé cuántos años solo. Todo en el barrio y en la escuela era alboroto. El fulano había nacido en Colombia, y de ser un país apenas conocido por nosotros en un mapa de 1m x 70 cm, descolorido y plastificado, pasó a ocupar un lugar privilegiado en nuestra historia personal.

Dije nueve o tal vez diez años (la edad no importa) lo que importa es ese fulano que salía hasta en la sopa. Ese país de papel lo conocíamos a través de los maestros de la escuela primaria y de pronto el nombre de Colombia era común en el transistor del abuelo que heredé después de su muerte, en la radio de mamá donde escuchaba radionovelas y en los periódicos dominicales de padre donde se enteraba del mundo. El país estaba de fiesta por el fulano mientras en el barrio aprendíamos a cuidarnos la espalda.

Yo crecí en la barriada entre putazos y goles, tropeles y besos, bicicletas alquiladas y heridas, puñetazos y sueños. Siempre acompañado de mis amigos, en especial de Pacho el inigualable arquero de la Licorera, el eterno enamorado de Mónica, el larguirucho Pacho que no se llamaba Francisco sino Carlos, esa manía de cambiar los nombres en Suramérica.

martes, 31 de agosto de 2010

Santiago Gamboa el Cartógrafo



Es la una y media de la madrugada del martes 10 de agosto. No hubo lluvia en la ciudad. Apenas y un leve viento -frío y delgado- se cuela por debajo de la puerta. El apartamento permanece indiferente a los cambios de clima. Tengo una sensación de orfandad. Un extraño sentimiento de abandono. Un deseo de no querer dormir. Unas ganas terribles que amanezca pronto. El caso es huir a las horas que siguen hasta que la luz del sol ilumine las paredes que habito.

En un rato la alarma de mi celular me dirá es tiempo de levantarse. Es hora de iniciar la rutina: beber jugo de naranja, hacer unos huevos revueltos, preparar chocolate con leche, embadurnar de mantequilla unas tostadas, agregar queso y al final entrar al cuarto de baño para salir limpio rumbo a mi oficina.


Pero aún es la una y treinta de la madrugada del 10 de agosto. Estoy sentado en el sofacama color mostaza de mi apartamento. Me ilumina una tenue luz de lámpara de piso. Hay un vaso con restos de
Ron Viejo de Caldas en uno de los brazos del sofá. Me siento indefenso, desprotegido, abandonado. Una sirena rompe el silencio. - Hay alguien en problemas, me digo, como esperando una respuesta que no va a llegar.

martes, 17 de agosto de 2010

El mundo en el bolsillo de un niño (Episodio dos)



A los doce años me inventé a mi mismo,
construí mi glorioso destino con una alegría
que imaginé como una sonrisa de saludo triunfal,
José Luis Díaz-Granados

Para la década de los años ochenta, a mis diez años, me había inventado un yo explorador, un boy-scout, un Daniel Boom (recuerdan la serie de televisión) en busca del destino, sin imaginar en esos cortos años de juegos que seguía mi destino. Con los años los juegos dejaron de ser inocentes y empezamos a buscar el amor acompañado de la pasión. 

Cambiaron de nombre y hubo uno en especial Chucha americana, su nombre nunca pude descifrar de donde salió, pero el juego consistía en esconderse para dejarse encontrar solo por quien nos gustaba. Ahí los primeros besos y latidos fuertes del corazón. Esos años los acompañábamos de mucha televisión.
Parte de la tarde la matábamos viendo programas de una inocencia tremenda. 

Recuerdan: dokono dareka wa shira naikeredo daremo gaminna shitte iru Gekkou kamen no ojisanwa seigi no mikata yo yoi hito yo hayate noyouni arawa ree hayate noyouni satte iku Gekkou kamen wad are de sohow..,. era la banda sonora, el tema central de Centella, De El Capitán Centella. La recuerdan. Echémosle un breve vistazo. 

martes, 3 de agosto de 2010

50 Poetas Colombianos y una Antología



Amigos, les comparto el afiche promocional del evento poético más importante en Colombia en lá última década. 50 Poetas Colombianos y una Antología. Recuerden viernes 13 de agosto. Feria Internacional del Libro. Bogotá. Corferias.

viernes, 30 de julio de 2010

50 Poetas Colombianos y una Antología



Amigos, les comparto la portada de mi próxima publicación. Es una antología personal que titulé Noticias del Tercer Mundo hace parte de la colección 50 Poetas Colombianos y una antología. Publicada por Caza de Libros Editores bajo la dirección de Pablo Pardo.
La colección completa será presentada el viernes 13 de agosto en la XXIII Feria Internacional del libro en Bogotá con la presencia de los 50 poetas. Auditorio: José Asunción Silva. Hora: 6 p.m. Corferias.

jueves, 29 de julio de 2010

Radiografía de la ausencia

Cuánto más grandes los hombres
más solos se quedan


Viejo en tu ausencia el bueno de Dios se ha vuelto amigo. En los bares donde no entras a beber, la silla que debes ocupar se llena con tu vacío; al que ofrezco una cerveza que no bebe nunca. Entonces pido un cigarrillo que dejo encendido hasta que por completo se lo fuma tu fantasma.

Ahora que recorro restaurantes, avenidas y duermo mal en hoteles de todas las ciudades, ahora que cualquier mujer de esquina me ofrece algo más que su sexo tibio y sus senos de candil, ahora que el corazón está hecho añicos necesito de tu mano y tus palabras.

Papá, en las noches de embriaguez me hace falta tu voz ordenándome dormir. Dime quién sabe de tu pasión por el fútbol y por las novelas de vaqueros. A quién hace vibrar tu historia del carbonerito. Quién conoce tu secreto sobre el vuelo del albatros.

Hoy que la vida vuelve a sonreír quiero saber qué neblinas respiras. Cuáles gotas de sudor mojan tu sombra. Dónde apagas el último cigarrillo. Quiero saber si todavía hueles la lluvia.

Es duro crecer sin ti, sin tu silbido en las mañanas cuando la cuchilla atraviesa tu rostro y el ruido de tus zapatos me despierta.

Aquí las calles de mayo siguen solas, nadie cura mis heridas de juegos perdidos, nadie remienda mis ojos al final de un amor. Camino solo, papá, y la noche me seduce de nuevo. Mañana te habré olvidado otra vez.

lunes, 26 de julio de 2010

El mundo en el bolsillo de un niño (Episodio uno)


Un día mi padre, siendo niño, me dijo: (ya no recuerdo sus
palabras): escóndete en la casa, luego te buscaré. Sigo escondido, esperando.
Felipe García Quintero


No se por qué hace días las conversaciones, los eventos y diferentes situaciones en cualquier ciudad de Colombia me llevan a temas de la infancia. 

Creo haber leído hace muchos años en el pequeño y revelador libro Cartas a un joven poeta, de Rainer María Rilke, que si uno aspiraba a ser escritor y estuviera en una cárcel o postrado en una cama sin posibilidad alguna de conocer y disfrutar el mundo exterior, se debía recurrir a la infancia como un inagotable universo literario. Esa era la idea. 

Así que en las últimas ciudades me han hecho recordar la infancia y haciendo caso a Rilke ese luminoso poeta de Praga queiro contarles un poco de esos años infantiles en una ciudad intermedia como Manizales. Este es un viaje con los amigos de una generación que se divertían con las pequeñas cosas y hoy lo harán a través de la nostalgia.

Cuando era pequeño con mi escaso salario de estudiante (cinco pesos diarios) y muy pocos años -nueve o diez-, sin saber nada sobre mi futuro, me subía a unos buses rojos y azules que iban a barrios que yo desconocía en la pequeña y naciente Ciudad de las Puertas Abiertas. Lo hacía sólo por el placer de viajar, de conocer otros lugares, otras seres, otros aires.

Esas gentes eran las personas de los barrios populares seres normales, corrientes, simples. Yo no conocía el mundo y el mío eran los límites de esta Ciudad Amarilla que me ha visto crecer.

viernes, 9 de julio de 2010

Cómo odiar un rock-star


Salir de viaje en las madrugadas frías y solitarias de cualquier ciudad se me está haciendo costumbre. Esta vez, partí rumbo a Medellín cerca de las cinco de la mañana. Mi ciudad de origen Manizales, en este junio frío y hostil. El motivo de mi salida el 3 Congreso Iberoamericano de Cultura. El día elegido un viernes en la madrugada. El destino el apartamento de Martha, una prima de mi amigo Juan Pablo quien generosamente nos hospedaría, una mujer que nos soportó con la paciencia del santo Job. El resultado del viaje una nueva visión de Medellín y un reencuentro con los amigos. La historia es esta.

Salí desde la ciudad donde está la gente que me quiere con la intención de pasar encerrado en un auditorio dos días, recuerden la ciudad es Medellín. Aunque el frío de la mañana y la casi oscuridad de las primeras horas de este junio invernal en Manizales me hacían pensar en horas y horas de clases magistrales alrededor de temas de mi interés, en el fondo sabía que hacia Medellínmovía una sola cosa: la música. 

Una metrópoli como esa no incita otra cosa que no sea el conocimiento y la diversión. Y aprendí mucho y me divertí más pero terminé odiando una estrella de rock.

martes, 22 de junio de 2010

Los antihéroes que admiro (parte II)


Cómo nos vamos transformando. Pasamos de idolatrar a Michael Jackson en esa década de música disco con su álbum Thriller a ser sus verdugos años después. 

Dejamos de usar las bicicletas Monark, recuerdan esas bicicletas a las que en Manizales llamábamos monaretas, Disfrutamos al, ya inmortal, grupo Menudo con sus licras de colores pastel y sus estribillos, Lluvia, lluvia, arco iris/ vienes y te vas/ mojando mis cabellos o… Súbete a mi moto/ nunca haz conocido/ un amor tan veloz. Súbete a mi moto/ ella guardará / el secreto de dos. 

Descubrimos en la música a Guns and Roses y en la literatura El nombre de la rosa, el estupendo libro de Umberto Eco y terminamos con la caída del muro de Berlín en 1989 y aprendiendo, de paso, la postura política que debíamos asumir. Y acaso cada uno de ellos no son a su manera antihéroes ochenteros. Pero llegamos a una década distinta donde todo acabó por descuadernarse.
Así, sin más una tarde de viento invernal, encerrados en un taxi debido a un trancón en Bogotá, Federico tomó una postura de hombre maduro y me dijo dos o tres cosas sobre mujeres. Esa actitud me recordó al viejo Henry, mi padre, el antihéroe que perdí en la absurda batahola de la vida hace 12 años y me ví solo. Me enteré -de una vez y para siempre- que ya una sola mujer bastaba para arriesgarlo todo y con esa revelación vino la nostalgia.

viernes, 18 de junio de 2010

Los antihéroes que admiro (parte I)


Soy irrevocablemente ochentero. Me gustan los converse que empecé a usar hace 20 años y que aún uso. Todavía me emocionan algunas canciones de la música de plancha como es himno que canta la mexicana Yuri: La maldita primavera y que entre copas hace lagrimear a más de uno. México 86, con su mascota Pique, seguirá siendo mi mundial favorito porque consagró a Maradona como el mejor futbolista del mundo y Argentina salió campeón. 

Mi peli favorita en la niñez , eternamente, será Superman que vi en un teatro que ya no existe en Manizales, el Cumanday. Me ruboricé en el cine con Rompecocos. Aprendí de memoria el Nocturno III y en la literatura durante esa década se inmortalizó a García Márquez. En esos años mi padre se convirtió en mi mejor amigo y vi en él a un superhéroe que con los años se desfiguró. 

Conocí, entonces, la imagen del antihéroe que hoy recojo. entre mis amigos. En ellos retomo el retrato de muchos padres que son amigos escritores, músicos, compañeros de oficina, alumnos y recojo, también, la imagen de antihéroe en que se convirtió mi padre.


miércoles, 26 de mayo de 2010

Yo también leí a Paulo Coelho

Hoy son muchos los intelectuales que se burlan de Paulo Coelho por su escritura de superación personal. Confieso, sin enrojecer, que hace cerca de diez años lo leí. Mi amiga Isabel Mejía de Vélez, me obsequio El Alquimista la novela más sonada del escritor carioca. Sólo esa he leído. 

Vengo diciéndoles a mis amigos que algo raro ocurre con este autor pues lleva más de cien millones de libros vendidos en todo el mundo. Y me pregunto: ¿quiénes se burlan de él lo habrán leído con sensatez?. No recuerdo mucho sobre El Alquimista y no pienso volver a leerlo, pero quisiera poder vender por lo menos un millón de ejemplares de mis libros durante toda la vida.

Este tipo de literatura, amigos, ha existido siempre. En los años de la infancia recuerdo ver sobre la mesa de luz de mi padre El vendedor más grande del mundo de Og Mandino, que también leí y del cual no tengo recuerdos, y ver en los salones de clase a mis compañeros con dos autores Khalil Gibran y Jiddu Krishnamurti. Después hicieron carrera libros como Tus zonas erróneas de W. Wayne y Las siete leyes espirituales del éxito de Deepak Chopra, los que nunca leeré. Como es de suponer apareció el especialista colombiano Walter Rizo a quien tampoco estoy interesado en leer.

martes, 4 de mayo de 2010

El silencio de un editor



La primera vez que alguien me ayudó con mis textos narrativos o periodísticos fue en la sala de redacción del periódico La Patria. Mis poemas los leían, para mi fortuna a los 20 o 21 años, los escritores A. Leiva por insistencia de mi novia de ese entonces, F. Zapata en un lejano taller literario de 1998 y A. Agudelo quien ha leído los borradores de mis libros desde entonces. Pero cuando me invitaron a escribir para el periódico La Patria hace ya 12 años tuve que rehacer, literalmente, la primera crítica sobre un libro de poemas. Era una reseña sobre Insistencia en la Tierra de Uriel Giraldo Álvarez.

Quien me dio la oportunidad de publicar en las páginas de Papel Salmón fue Carlos Augusto Jaramillo. Con rabia y desespero me enseñó el lenguaje periodístico que yo desconocía y seamos sinceros él también. Su cargo era el de Editor de Papel Salmón. Su trabajo conmigo lo hizo con una honestidad que hoy me asombra porque éramos unos muchachos de 19 y 23 años. Él un poco más listo, solo un poco. Yo con ganas de escribir y escribir sin parar y los dos buceando en mares de alcohol los fines de semana. Después vinieron otros editores al encuentro de mis reseñas: Orlando Sierra Hernández y Gloria Luz Ángel la actual editora del dominical, quien me ha ayudado a crecer ya no en las reseñas, si no en las páginas que escribo sobre temas literarios, cinematográficos, futbolísticos o de comics.

Andaba sobre los 20 años, pensaba que escribía bien. Pero no. Había un lenguaje secreto que yo desconocía. Uno simple, económico y real. El lenguaje literario no me servía y tuve que aprender. Confieso sigo aprendiendo.

lunes, 26 de abril de 2010

¿Qué es un libro?

Hoy es lunes de invierno en Manizales. Desde el amanecer caen delgadas agujas. Una fina neblina rodea la ciudad y un aire frío se cuela por ventanas y boca. Acabó de llegar a mi apartamento en busca de un libro para mi trabajo y no lo he encontrado. Llevo horas de búsqueda y en cambió volví a ver una vieja edición de un libro de poemas prologado por Juan Varela en 1949. La versión que tengo es Azul de Rubén Darío, impresa por Afrodisio Aguado, S.A. en Madrid. Tal vez, una de la más bellas ediciones que se ha hecho.

Es un obsequio de un amigo sacerdote que robó, digamos mejor, tomó prestado para mí. Pero no es del modernismo de lo que quiero escribir. Es sobre el libro como objeto. Este libro lleva 61 años rodando desde España hasta América. Cómo llegó a Colombia, en manos de quién vino, por qué terminó en mi biblioteca. Esas preguntas no las resolveré nunca.

Sabemos que un libro es un objeto tan simple como una piedra y tan útil como un martillo. Me he movido entre ellos la mayor parte de mi vida. Heredé la biblioteca de mi padre y la mía crece como la hierba, además trabajo a su alrededor. Ahora me preguntó -desde el oficio de escritor- ¿qué es un libro? y me dejó llevar por mi mente hasta la fecha en que hicieron este ejemplar de Azul en Madrid. Borges dice que un libro es la extensión de la memoria. Lo creo.


viernes, 23 de abril de 2010

Un soldado más en el ejército de don Quijote hace cultura desde provincia

Son las diez de la mañana de un lunes caluroso en agosto. Algo extraño si escribo desde Bogotá una ciudad 2600 mts más cerca de las estrellas donde el frío se hace familiar aunque queme los labios. Sé que son las diez porque Corferias acaba de abrir la versión 22 de la Feria Internacional del Libro y el himno de nuestro país abre las puertas de este recinto donde hordas de estudiantes y compradores y curiosos hacen su ingreso.

Comienza un laborioso día en la Feria del Libro. Aseadores, escritores y vendedores nos preparamos para una jornada de 12 horas que vence al más férreo y dinámico expositor. Entre nosotros un hombre se abre paso a través de risas y de guiños de complicidad. Con su caminado particular, debido a una cojera que no le incomoda, el expositor Carlos Flaminio Rivera me pregunta:

- Ya se echo uno pa´l frío?

Una mueca burlona le ilumina el rostro e inmediatamente, de una fina licorera de bolsillo, me ofrece un trago de whisky.

- Bueno JuanK, termina diciendo entre risas, ahora a trabajar.

Carlos Flaminio hace honor a su nombre: es una flama que irradia calor y confianza en medio de la gris y rutinaria capital colombiana.

martes, 20 de abril de 2010

No podemos esconder el horror

Colombia es un país lleno de posibilidades, tal vez por eso es un territorio por descubrir, un sitio especial por habitar de nuevo. El tiempo que nos ha tocado está lleno de días oscuros y una violencia absurda nos envuelve. Hay madres sin hijos, porque los perdieron en la guerra; hay hijos sin padres que también se perdieron en la guerra. Hombres solos, inseguridad y miedo parecen gobernar nuestros días. Pero no, este es un país lleno de posibilidades y los sueños de hombres sencillos crecen como nuestro café, el amor todavía hace latir el corazón más fuerte y todo es posible porque el arte, cualquier manifestación artística nos hace más humanos y nos acerca más.

Hay manos a la vuelta de la esquina que están dibujando nuevos cielos y llenando de colores el lienzo de la vida. Si volteas, tras de ti, escucharás el sonido leve de una guitarra, de un violín, de una trompeta sonidos que viene a endulzar las noches. Si te quedas quieto en medio del parque descubrirás que hay cuerpos danzando bajo la obscuridad y si abres los ojos veras hombres actuando en medio de la calle o leyendo los versos inmortales que un poeta chileno escribió para su amada.

Es cierto no podemos esconder el horror y la angustia de un país descuadernado, pero el poeta se levanta entre los hombres y alza su voz para que el desprotegido sea escuchado, el músico desgarra su garganta y hace girones sus manos al tocar sus instrumentos para hacerse solidario con los gritos del que no tiene nada y el actor hace reír y llorar para recordar al pueblo que siempre hay algo mejor al final del camino.