Acaba
de pasar la Feria del Libro en mi ciudad, y se me ocurre esta apuesta: Jugar a
ir en contravía y decir que los jóvenes si leen. Esa apuesta la puedo sustentar
con estadísticas de ventas de libros, por ejemplo:
400
millones de libros vendidos de “Harry
Potter”, 150 millones ha vendido la trilogía de “El señor de los anillos”, 120 millones “Crónicas de Narnia”, la saga de “Crepúsculo” ha vendido en menos tiempo más de 100 millones de
libros. Otro es “El libro de los Records Guiness” que tanto le gusta a los muchachos
con 94 millones y por debajo solo están “El
Código Da Vinci” con 80 millones de copias vendidas, 65 millones para la
trilogía “Millennium” de Stieg
Larsson y una no muy despreciable suma de 50 millones de libros para “El Principito”, “El Mundo de Sofía”, “El
Alquimista”, “50 Sombras de Grey” y
la nueva revolución entre los jóvenes lectores es para “Cazadores de sombras” de Cassandra Clare con 20 millones de copias
en muy pero muy poco tiempo.
Sin
embargo el éxito de ventas entre jóvenes se lo lleva las historietas o comics
ya sean norteamericanos con su Superhéroes, los ingleses y franceses con sus
detectives, los españoles con sus cómics simples y por supuesto los orientales
(Japón, Corea y China con sus mangas o sus historias futuristas de robots) y se
llevan el primer puesto de venta entre los jóvenes lectores del mundo porque
venden cada año más de mil millones de copias, repito, mil millones de copias
en historietas.
Ahora
bien, en mi reflexión me digo, quién carajos dice qué los jóvenes no leen… si
sumando, a vuelo de pájaro, podría decir que entre los datos que escribí
arriba hay más o menos unos 2.200 millones de lectores. Si tenemos en cuenta
que en el mundo hay 6.000 millones de personas la conclusión es simple: el 36,
6% de la humanidad lee.

Me
podría aventurar y dar una respuesta, ellos leen y leen mucho, pero en un país
como el nuestro no podemos medirlos con la misma vara que los miden en
Inglaterra, Suiza, Japón o Canadá.
Algo
hemos aprendido con respecto a la lectura y es que ésta se construye desde
siempre y este aprendizaje, que otros ya han citado, me recuerda la campaña del
gobierno de turno: Leer es mi cuento. La lectura de Cero a Siempre. Por
supuesto, nosotros no somos una generación lectora, eso también lo dijo
alguien, pero en verdad quienes leemos, es decir, quienes tenemos por costumbre
abrir un libro cada día, cada noche y adentrarnos en sus páginas somos menos en
este país.
Ahora
todos se preocupan porque los libros estén en medio de los hogares, deben estar
presentes desde que los niños están en el vientre y eso es bueno, muy bueno.
Esta es una campaña para mejorar nuestros hábitos lectores y así con
inversiones que llegan desde los estamentos gubernamentales (educación,
cultura, bibliotecas) y la aceptación de que nuestras familias en el
acercamiento a los libros debemos fomentar una práctica lectora entre nuestros
miembros; seguro el panorama en Colombia empezará a cambiar, y esas desastrosas
cifras (tan bajas) de lectura en el país empezarán a desaparecer.
Todos le estamos apostando a
mejorar, a creer que podemos ser superiores y construir un nuevo país lector. Y
si le apostamos a ello: a que los jóvenes y niños si leen, entonces seremos
distintos,
Hoy en mi reflexión, me
sitúo en Colombia, dejo afuera al mundo, y me digo, la apuesta para ser mejores
lectores está en creer en nuestros docentes, nuestros bibliotecarios, nuestros
libreros, nuestros amigos que regalan o sugieren libros, pero debemos ser
conscientes que este es un proceso largo, que recogerá muchos años de olvidos,
de errores y de ensayos en la cadena productiva del libro desde el trato a los
autores, el precio de los libros, su distribución y los planes de lectura y
escritura que diseña el gobierno, que demorará lo que tenga que demorar y al final
serán las nuevas generaciones quienes nos digan si apostamos a la ficha
ganadora.
Por
ahora más que sumar y sumar cifras estadísticas que nos digan cuál es el
promedio de libro leídos por año en Colombia, o cuántos libros se lee un
individuo en este país, creo (desde el punto de vista de un hombre como yo que
trabaja con la lectura y la escritura), que debemos preocuparnos por aprender a
leer, por hacer de la lectura un instrumento que nos vuelva seres autónomos, de
libre pensamiento, de ideas propias, ya vendrá el goce estético de la lectura,
ya vendrán los lectores asiduos de bibliotecas y librerías, ya vendrán los 10 o
15 millones de lectores colombianos que aumentarán ese monstruoso número de
lectores del mundo actual, ese que devora best-sellers, thrillers, comics y
libros de autoayuda.
No
olvidemos entonces que la lectura es un proceso, que amerita entrenamiento y
buenos guías para hacer de ella un placer para toda la vida.
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